El hotel Hilton de Washington D.C., aún tras el intento de magnicidio contra el presidente Ronald Reagan afuera de sus instalaciones, ha sido durante años la sede de la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca debido a su capacidad para albergar a una gran cantidad de personas y a la supuesta experiencia del Servicio Secreto en el lugar, recoge The Wall Street Journal.
En el evento del sábado pasado, interrumpido por un tiroteo que tenía como objetivo al presidente Donald Trump y a varios de los funcionarios de la Casa Blanca, asistieron más de 2.500 personas mientras que cientos más se reunieron en las fiestas organizadas en el lugar por los medios de comunicación antes del inicio de la cena.
Sin controles adicionales
Varios de los asistentes aseguran que, a pesar del perímetro de seguridad y las advertencias sobre los estrictos controles, era posible acceder al Hilton simplemente mostrando un boleto para la cena o una invitación a una de las recepciones sin que estos fueran escaneados ni hubiera un chequeo de identificación adicional. Si bien los invitados podían ingresar al vestíbulo del hotel sin tener que pasar por los controles de seguridad, para acceder al salón de la cena debían atravesar un detector de metales.
Como señala la publicación, el complejo, que cuenta con 1.107 habitaciones, 47 salas de reuniones y cuatro restaurantes, no puede cerrarse por completo para un solo evento. Justo una de esas habitaciones fue reservada por el autor del tiroteo, Cole Thomas Allen de 31 años y residente en California, quien se registró el día anterior a la gala.
"No burló el plan de seguridad la noche de la cena. Lo burló el día que hizo la reserva", subrayó Jason Pack, exfuncionario del FBI (Oficina Federal de Investigaciones). "Construyeron ese perímetro para detener a un ejército, cuando lo único que se necesitaba era la llave de una habitación", agregó.
Clasificación de seguridad inferior
Según las autoridades, Allen viajó en tren desde Los Ángeles a Chicago y luego a Washington. En una serie de escritos a los que tuvo acceso el medio, el atacante aseguró que logró entrar al complejo con varias armas sin que nadie ahí considerara que él pudiera ser "una amenaza".
"¿Qué diablos está haciendo el Servicio Secreto?", escribió Allen en un manifiesto que envió a sus familiares poco antes del tiroteo. "Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones con micrófonos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. La seguridad del evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes", señaló.
Según una persona familiarizada con el asunto, agentes del Servicio Secreto estuvieron presentes en el hotel durante los días previos al evento, realizando controles de seguridad que incluían interrogar al personal e inspeccionar áreas como la cocina.
Esa misma fuente indicó que el sábado por la mañana había agentes de seguridad desplegados alrededor del recinto. Mientras que, otra fuente develó que las autoridades asignaron a la cena una clasificación de seguridad inferior a la que se suele dar a eventos de importancia nacional o internacional.




